Cómo evitar la pérdida de altura con la edad

Fuente:medspne.es

Durante el proceso de envejecimiento el cuerpo humano va sufriendo una serie de cambios naturales. Uno de ellos es la pérdida de altura. Se ha observado que a partir de los 40 años puede comenzar a experimentarse una disminución de la talla siendo esta, más notable en edades más avanzadas.

Causas de la pérdida de altura

La pérdida de altura se produce principalmente por cambios en las propiedades de los diferentes tejidos del organismo. Los que más destacan son:

Degeneración y deshidratación discal

Con el paso de los años los discos intervertebrales tienden a perder sus cualidades y a deshidratarse perdiendo progresivamente su capacidad de absorción de carga. Un disco degenerado y deshidratado tenderá a perder altura. Si sumamos las pequeñas pérdidas de los 23 discos intervertebrales la estatura del individuo se verá reducida unos pocos centímetros.

Osteoporosis

A menudo se observan pequeñas fracturas o aplastamientos vertebrales que no provocan síntomas pero que pueden contribuir a la pérdida de altura con la edad.

Fuerza y resistencia muscular

La musculatura, igual que otros tejidos, también tiende a degenerarse. El proceso natural de envejecimiento ligado a una vida sedentaria puede provocar que perdamos más de un tercio de la masa muscular. Especialmente aquellos músculos con una función postural tienden a perder fuerza y resistencia con el consiguiente deterioro en la actitud postural y en la estatura del individuo.

¿Cómo evitarlo?

La pérdida de altura es en definitiva parte del proceso de involución del organismo consecuencia del paso de los años. Sin embargo, esto puede retrasarse y minimizarse, para ello el ejercicio físico es el tratamiento más eficaz.

El ejercicio es una medida eficaz para evitar la osteoporosis, la pérdida de capacidad funcional y para mantener una masa muscular fuerte. Más concretamente, el entrenamiento de la musculatura con cargas supone estímulos de presión y tracción que actúan sobre los huesos favoreciendo la formación de hueso: mayor mineralización, aumento del grosor de los huesos y fortalecimiento de la estructura ósea. Además, una mayor fuerza y resistencia muscular serán un elemento protector de la correcta postura corporal.

Por tanto, realizar ejercicio físico vigoroso, con cargas, bien dirigido y controlado, por profesionales cualificados, es una garantía de mejoría de la calidad de vida. Porque no solo mejora la estructura ósea y muscular, además mejora la actividad metabólica, ayuda a mantener el peso corporal y el sistema cardiocirculatorio.

El ejercicio físico es la mejor medicina antienvejecimiento. Si tienes más de 50 años y no lo haces, empieza ya, es el mejor plan de jubilación.