A Michael Sevilla, o Mike como le dicen sus amigos, lo vimos ministrar en una actividad del Hospital Calderón Guardia, él es parte del grupo de apoyo de los sábados.

Ese día tomó el micrófono y sin necesidad de alzar mucho la voz, solo comenzó a adorar a Dios  con gran pasión, esto …con la ayuda magistral en el teclado  de Juan Carlos Chinchilla, otro salmista colaborador de este grupo de oración. Ambos llevaron a los asistentes a la presencia del Señor en tan solo unos pocos minutos.

La pregunta es, ¿por qué una o dos personas pueden ministrar la gloria de Dios, sin mucho instrumento, ni tantas voces y otros grupos musicales cantan muy bonito, pero pareciera que solo amenizan, no ministran?

Para dilucidar algunas de estas inquietudes,  Noti- Asocriip platicó con este salmista que cuenta con casi dos décadas de experiencia.

(Noti- Asocriip) ¿Cuál es la diferencia entre un adorador y un salmista?

(Michael) La respuesta está en el corazón, cuando uno pasa tiempo con Dios en privado, lo reflejará en público. Hay que examinar nuestro corazón para saber cuanto hay del gobierno del Señor en nuestras vidas.

-Y ¿cómo se puede definir la adoración?

-Es un camino, un estilo de vida, es el tiempo en que estamos con Dios para agradecerle, es la oportunidad de retribuirle, es la respuesta de un corazón arrepentido. Pero sobre todo, la adoración es un deleite, si no lo disfrutamos… algo no anda bien.

-Al principio de su ministerio ¿usted pensaba igual que ahora respecto a la adoración?

-Ha sido todo un proceso, Él es un Dios de procesos. Siempre nos lleva despacio, mientras vamos asimilando el conocimiento. Al principio apenas tenía una noción, ahora no es que lo entiendo todo, pero ya ha existido un largo tiempo de madurez.

-Algunos piensan que los que están obligados a la adoración son los ministros y salmistas, ¿pero se están perdiendo de ese proceso entonces?

-Todos somos llamados a ese proceso, el que no lo hace se está perdiendo un tiempo clave para su crecimiento, donde  la mansedumbre cumple un papel preponderante.

– Los directores de culto y los que dirigen la alabanza, a veces se frustran porque no pasa nada durante su tiempo de adoración en la iglesia local, ¿Por qué?

-Nos pasa eso porque somos seres humanos, todos nos frustramos en algún momento, también porque a veces tenemos una expectativa del culto y eso no está bien. Debemos de adorar con todo nuestro corazón y que sea el Señor el que haga lo que tenga que hacer. No podemos desesperarnos, nosotros debemos reposar en Él. Lo que sí debe hacer todo director de culto, salmista o grupo musical, es estar con Dios y llegar con la mayor sensibilidad posible para saber que es lo que quiere hacer el Espíritu Santo, porque en esto no hay fórmulas establecidas, Dios puede tener planes distintos para cada reunión y para cada iglesia.