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“Este evento nos unió más como familia”, así describe su experiencia doña Adriana Tatúm Barquero, madre de Jose Andrés Solano Tatúm, quien, sufrió una quemadura que le afectó el 68% del cuerpo.

El dos de diciembre de 2018, mientras se realizaba una parrillada familiar, una llama se levantó e impactó a Jose Andrés, quien entonces tenía 11 años. Su familia compartía cuando esa llama empañó la alegría del día.

Tras la acción rápida de sus seres queridos, Jose Andrés fue atendido en el Hospital Nacional de Niños por un equipo altamente comprometido y capacitado, pero dadas las condiciones delicadas de salud, el personal del centro pronosticó que podrían restarle 72 horas de vida.

El espíritu de este niño, la unión familiar y el equipo médico, se encargaron de cambiar el pronóstico y un año después, la familia recuerda ese evento como un proceso donde todos aprendieron y confirmaron lo importante que es mantener vigilados a los niños y lejos del fuego, los juegos pirotécnicos y las superficies calientes.

Luego de muchas terapias e intervenciones médicas, Jose Andrés comparte el testimonio recordando ese episodio que fue doloroso pero que unió a su familia y vecinos.

También agradece que aun durante el tiempo que estuvo hospitalizado, recibió lecciones con una maestra del hospital.

El mensaje que Jose Andrés junto a su madre desean compartir, es el de cuidarse en familia, compartir, pero con responsabilidad, no descuidar a los niños y siempre mantener a la vista a los más pequeños de la familia.