Don Omar Hidalgo Mena, trabajó 43 años para la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y su esposa doña Clara Rosa Arias Flores, lo hizo por 32 años, específicamente en el hospital Dr. Fernando Escalante Pradilla, de Pérez Zeledón.

Actualmente ambos están pensionados.

Don Omar Hidalgo, primero laboró en el hospital de Guápiles y posteriormente en el  Escalante Pradilla. En ambas partes lo hizo en el campo de la seguridad.

Siendo aun soltero, comenzó a salir con amigos del trabajo, involucrándose con el licor y algunas otras actividades propias del mundo.

Pero cierto día, antes de ir a su trabajo, decidió pasar a una cantina, pero cuando iba por el parque central comenzó a hablar con Dios.

“Señor yo no creo que tu me hayas traído a este mundo para que sea un tomador de licor, pienso que en parte esto que yo hago, es porque tengo un vacío afectivo en mi vida y la verdad es que me siento solo. Me gustaría que me dieras una esposa, pero si no te pido mucho, te ruego que cuando me la des, tenga mi  edad, sea blanca, de pelo negro, que me de solo hijas y que sepa hacer tortillas bien ricas”, esa fue su oración. Luego se devolvió y no fue a la cantina.

Y cual fue su sorpresa, que ese mismo día al llegar al hospital y al pasar por un pasillo, al final del mismo, vio a una jovencita y en forma extraña sintió en su corazón que esa era la mujer que Dios le daría.

“Para no cansarlo con el cuento, debo decirle que el Señor me dio en Clara Rosa, no solo una persona que hace tortillas deliciosas, sino que ha sido una compañera extraordinaria. Ya tenemos 40 años de casados y somos padres de tres hijas: Karen Xiomara, Jessica María y Doris Andrea”, dijo a Noti-Asocriip, don Omar Hidalgo.

Un encuentro con Cristo

Su acercamiento a Dios fue desde su juventud, en lo profundo de su corazón siempre sentía un deseo inmenso por lo espiritual.

De ahí que, en el hospital de Pérez Zeledón, ayudaba a los sacerdotes en los quehaceres de la misa.

Pero el vacío que tenía en su corazón continuaba.

En una ocasión, dos señoras que trabajaban en la cocina, le hablaron de que tenía que nacer de nuevo para ver el reino de Dios y eso le llamó mucho la atención.

Entonces tanto le interesó el tema, que les pidió que oraran por él, pero ellas guardando las normas reglamentarias del centro hospitalario, le dijeron que eso no se podía hacer ahí y le invitaron a la casa de una de ellas.

Cuando fue a la reunión, le platicaron de Jesús y don Omar entregó su vida al Señor.

“Recuerdo sus nombres, Ana Murillo y Carmen Barrantes, quienes asistían a una iglesia, que en ese tiempo se llamaba Casa del Banquete. Fue algo extraordinario,  cerré los ojos y sentí que alguien me tocó, pero sabía que no habían sido ellas, porque estaban haciendo un círculo alrededor de mí y  la sensación que sentí fue sobrenatural. Y aunque yo leía de vez en cuando la Biblia, la verdad es que la comprensión era poca, pero desde esa vez en adelante como que se me abrió el entendimiento, leía la Escritura como si lo hiciera con otros ojos  e inicié  mi primer amor con el Señor, eso fue hace casi 40 años”, comenta don Omar.

Se afilió a Asocriip

Ya una vez que  se introdujo en el caminar de la vida cristiana, don Omar comenzó a hablar de la Palabra a sus compañeros y en ese proceso fue cuando se encontró con don Edwin Granados coordinador de Asocriip en el hospital y quien lo animó a afiliarse a la asociación.

Con el tiempo, nuestro entrevistado comenzó a predicar en las reuniones  en los grupos de apoyo, con los pacientes y en ocasiones cuando el predicador invitado no podía llegar, don Omar asumía esta responsabilidad junto con don Edwin.

Actualmente don Omar y doña Clara Rosa, aunque están jubilados, siguen colaborando con los grupos de oración del hospital Dr. Fernando Escalante Pradilla. Algo que de momento por la pandemia, está suspendido.