COSAS PARA NO HACER

Katie Maxwell / Orientaciones Prácticas para visitar enfermos/ Editorial Mundo Hispano/

No permita que la tecnología se convierta en una barrera para su visita. Los tubos, la maquinaria y los monitores que emiten sonidos y diagramas pueden ser muy desconcertantes. Enfoque el hecho de que ,a pesar de toda esta tecnología, lo que realmente tiene allí es una persona. Es fácil olvidar que hay un ser humano en medio de todos esos cables y tubos.

No hable con el equipo médico o con la familia en voz baja como tratando de que el paciente no oiga. Esto puede ser alarmante y terminar en una mala interpretación por parte del paciente.

No se siente en la cama del paciente. Esto puede apretar la sábana sobre los pies del paciente; puede interferir con los tubos; los molimientos de la cama pueden ser muy incómodos para el paciente. No se siente en la cama vacía al lado de la del paciente. La enfermera tendrá que volver a arreglar la cama. Esto desperdicia tiempo valioso del personal médico. Busque una silla.

No desobedezca las reglas del hospital. Respete las horas de visita, límites de edad y cualquier otra regla establecida por el hospital. No lisonjee al paciente. Decirle a una persona enferma que se ve muy bien cuando no es cierto es poco sincero y no ayuda en nada. Por otra parte, la expresión sincera de un mejoramiento observado puede ser alentadora.

No tome a pecho la actitud negativa del paciente. Puede estar enojado, deprimido o sencillamente malhumorado. Es resultado de su temor y frustración y no de algo que usted haya hecho. Sea paciente. Ya mejorará de humor.

No fume ni coma en el cuarto del paciente. No le cuente sus problemas al paciente. Los internados ya tienen bastantes problemas. Recuerde: el énfasis debe estar en el dolor de cintura del enfermo, no en el suyo.

No demuestre su aversión ante olores, tubos, agujas, etc. Una estudiante de enfermería moribunda escribió: “Siento tu temor. Y tu temor aumenta el mío.”

No vea televisión. Recuerde que vino a visitar.

No mire el reloj. El paciente va a pensar que está apurado. El mensaje debe ser que el paciente es más importante que cualquier otra cosa que tenga que hacer.

No niegue los sentimientos del paciente. Si el paciente dice que quiere darse por vencido, ayúdelo a clarificar esos sentimientos,

Afirme, no sermonee. No es productivo decirle: “No debería sentirse así.” No haga promesas que no pueda cumplir ni ofertas que no pueda concretar. El paciente sabrá que puede confiar en usted por la forma en que cumpla sus promesas.

No cuente historias de horror ni compare enfermedades. No corrija las respuestas ni termine las historias del paciente. Es muy tentador tratar de ayudar a alguien que está luchando por encontrar la palabra justa.

Las víctimas de embolia cerebral son especialmente susceptibles a que se les “ayude” a decir algo. Puede ser muy humillante para el paciente. No dé nada por sentado. Permita que el paciente le diga cómo se siente y qué le está pasando. Dar por sentado que ya lo sabe le impide escuchar bien. Un ejemplo sería dar por sentado que el paciente está contento de volver a casa. A veces la situación del hogar es terrible o la persona tiene miedo que su condición pueda empeorar y no habrá quien le ayude. La casa puede ser solitaria. Esto también es cierto en cuanto al aspecto del paciente. He visitado a pacientes que se veían bastante bien por la tarde, sólo para enterarme a la mañana siguiente que murieron durante la noche. Es común que la condición del paciente parezca mejorar justo antes de la muerte. No dé por sentado que siempre habrá otra oportunidad para decirle algo al paciente.

No defienda a Dios, ni a nadie, ni a nada. No juzgue. Es fácil criticar cuando uno se siente bien. Evite el uso de palabras tales como “debería” o “tendría”.

No cuente de gente en situaciones similares para expresar su desaprobación. Aunque crea que es una buena manera de presentar una opinión, es muy transparente.

No critique al médico ni el tratamiento prescrito. El paciente necesita confiar en ambos. Pero puede animarle a hacerle preguntas al médico si tiene dudas acerca de su condición o del tratamiento.

No despierte al paciente, a no ser que la enfermera le dé permiso para hacerlo; deje una nota diciendo que estuvo de paso.

No visite al paciente el día después de una cirugía mayor. El paciente operado tiende a estar adormecido y muy incómodo.

No trate de alegrar al paciente cuando en realidad quiere hablar de lo asustado que está.

No use la palabra “nosotros” para hablar acerca del paciente. Decir: “¿Cómo estamos?” o “¿Nos sentimos mejor hoy?”, no sólo suena tonto, sino muy condescendiente.