Indira Badilla Quintero, es parte de la junta directiva local del grupo coordinador de Asocriip del hospital Monseñor Sanabria, de Puntarenas.

Ella labora en este nosocomio desde hace 25 años, como auxiliar de enfermería en el área de lactantes, pero en ocasiones la solicitan en otros departamentos, donde ha aprovechado las oportunidades que Dios le da para testificar.

Su elección y la de otros miembros, como parte del directorio de Asocriip, se realizó el año pasado, en una visita que la junta directiva de esta Asociación hizo a Puntarenas, para colaborar con don Edmundo Ordoñez (Coordinador) y darle un nuevo empuje a este proyecto en dicho hospital, por cuanto había quedado un tanto a la deriva años atrás.

Esta nueva junta local, tenía muchos planes  para iniciar las reuniones mensuales y ya contaba con los permisos para las visitas a los pacientes, pero se vino el tema de la Covid-19, lo cual aparentemente truncaba todos los proyectos.

Pero no para Dios, quien trabaja con lo que se tiene y para quien no hay límite, ni distancia y aprovecha todas las circunstancias, usando a sus hijos para llevar el mensaje de esperanza a quien lo necesita.

“Hemos seguido hablando de su Palabra, si un paciente nos lo permite, le presentamos el evangelio, de manera que la pandemia no nos va a detener de predicar”, afirmó Indira a Noti-Asocriip.

Ella a la vez es la coordinadora de intercesión del grupo de oración y se las arregla para mantener el clamor por los pacientes, por sus familias y por el grupo de apoyo, de manera que utilizando todos los recursos tecnológicos, el proyecto sigue vivo y con fervor espiritual.

“Un día de estos por ejemplo, la mamá de una compañera que estaba agonizando, no había querido nada con el evangelio, pero una hermana decidió hacerle una videollamada y en ese instante el Señor la tocó y la señora aceptó a Jesús en el corazón, aunque fuera en el último momento. Eso es una muestra de que el Espíritu Santo utiliza las herramientas que tengamos y en estos tiempos hay que usar la tecnología o lo que sea, pero no nos podemos detener ”, enfatizó Indira Badilla.

Nació en el evangelio

Indira nació en el evangelio, su madre doña Sandra Quintero, quien ya partió con el Señor, desde niña la llevaba a la iglesia Cuadrangular.

Así que, desde muy pequeña,  había recibido bases muy sólidas en la Palabra del Señor.

Con los años, diferentes situaciones y pruebas que le dio la vida, le fueron enseñando a depender de Dios y hoy puede decir que paulatinamente ha ido aprendiendo ese proceso  y a tomar en cuenta al Señor en cada decisión de su vida.

Indira agradece a Dios la bendición de contar con sus hijos Gerson y Errol, así como el privilegio de tener a Madison, la pequeña nieta que ha venido a dar un nuevo aire de alegría a la familia.

Nuestra entrevistada asiste a la iglesia Centro Cristiano Tsidkenu, (Dios es nuestra justicia), que pastorean Rafael y Dinidia Araya, en la zona de Barranca.