El grupo de oración del Hospital Calderón Guardia, formado por las personas que apoyan los días miércoles y los sábados, se unieron para financiar su tradicional “Convivio Navideño”, el cual  se efectuó en el Club Unión, ubicado en la capital costarricense.

La actividad dio inicio con un hermoso tiempo de adoración a cargo del salmista Juan Carlos Chinchilla, quien dirigió algunos cánticos con la ayuda de “pistas” y posteriormente, se ayudó con el piano.

Luego pasó Freddy Rodríguez, coordinador de la actividad,  quien les dio la bienvenida a todos, al tiempo que agradeció a Dios por un año más que les permite realizar esta labor de dar asesoría espiritual a los pacientes del Calderón Guardia, donde, según dijo: “el Señor de nuevo nos ha dado todo el respaldo, glorificándose por medio de sanidades y milagros”.

A Juan Carlos Chinchilla, le correspondió el tiempo de adoración.

Freddy, a la vez tuvo unas palabras de agradecimiento a ambos grupos  de apoyo, quienes con mucho esfuerzo aportaron una cuota financiera para costear la actividad.

Por su parte el pastor Claudio Garro,  agradeció al Señor por todo su respaldo y animó a todos los miembros del grupo de apoyo a seguir adelante sirviendo al Señor el año venidero.

Anabelle Salazar, tuvo a cargo las dinámicas.

El programa siguió con la doctora Sandra Montero, quien presentó una corta reflexión con base a primera de Pedro 2:9 que dice “…mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable…”

Ella habló proféticamente sobre un nuevo avivamiento, que no solo bendecirá a la Iglesia en Costa Rica, sino que a la vez dará una fresca unción a los grupos de apoyo de los centros hospitalarios.

Freddy Rodríguez, es el coordinador de este tradicional “Convivio Navideño”.

También el pastor Ricardo Oviedo, que dejó el grupo de apoyo para dedicarse al evangelismo, indicó que podría volver a  realizar esta tarea, ya que siente que Dios lo está llamando otra vez.

Los asistentes disfrutaron de un tiempo de compañerismo y amistad.

Un comentario especial merece la serie de dinámicas que se hicieron, donde varios de los asistentes obtuvieron un regalo, producto de responder diversas preguntas bíblicas. Esta parte estuvo a cargo de Anabelle Salazar.

Al final todos disfrutaron de una deliciosa cena.

También hubo un tiempo de adoración y clamor.