Marvin Abea: “Esperamos ver milagros otra vez en el Monseñor Sanabria”

Este evangelista se llama Marvin Octavio Abea Júarez, quien junto con Amalia Rodríguez, fueron los baluartes de la etapa anterior de Asocriip en el Hospital Monseñor Sanabria.

Ellos pelearon juntos muchas batallas. Esta fusión comenzó cuando el director del hospital les iba a impedir las visitas a pacientes, a menos que Amalia (que era la coordinadora)  encontrara a un pastor o ministerio  en la zona, que firmara como responsable.

Ella buscó  líderes ministeriales en Puntarenas, pero ninguno quiso asumir esta responsabilidad.

Entonces, le hablaron de un evangelista nato, de esos que no figuran en la televisión, ni en programas radiofónicos, tampoco en campañas masivas, pero que disfruta mucho del evangelismo personal, su nombre; Marvin   Abea.

Él se ha destacado en Puntarenas por ser un predicador al aire libre, de hecho a su pick up, le instaló un sistema de altavoces el cual se ha convertido en su púlpito.

Don Marvin  pese a estar  sujeto a una congregación, considera que su verdadera iglesia está en el mercado central, donde todos los sábados va a predicar en horas de la mañana y la gente lo escucha con mucho respeto.

Este evangelista en aquel momento, aceptó el desafío de poner su nombre ante las autoridades del hospital, porque “las almas” son su pasión.

Por bendición de Dios, el entonces director del Monseñor Sanabria, luego de analizar su currículo, lo aceptó como representante ministerial de Asocriip y el proceso de visitación no se detuvo.

Así fue, como Dios unió a estos dos ministerios que  juntos fueron testigos de muchos milagros y sanidades en este hospital de Puntarenas, hasta que vino el terremoto de Nicoya que afectó las estructuras del edificio y se suspendieron muchas actividades, inclusive las visitas con fines espirituales.

“Nos reuníamos en un auditorio en el sótano y luego terminamos en el décimo piso, nos fueron dando una mejor ubicación. Ahí hacíamos cultos, pero también nos permitían visitar los pacientes. En ese tiempo vimos muchos milagros y sanidades, los cuales deseamos volver a tener en esta nueva etapa”, comenta don Marvin.

Evangelista al aire libre

Marvin Octavio Abea, llegó de Nicaragua en el año 1982 con 20 años de edad, huyendo del ambiente de guerra de su país.

Junto a su madre Liliana Juárez y sus hermanos, decidieron ubicarse en Puntarenas y a los 32 años entregó su vida a Jesús.

Él vivía una vida inserta en la brujería, drogas, alcohol y pecado, pero el Señor le hizo un cambio radical.

Desde entonces y en agradecimiento a Dios, decidió predicar en todos los rincones de esta provincia y  no ha cesado de hacerlo, esto incluyendo el lapso en que colaboró en el Monseñor Sanabria.