Amalia Rodríguez Hernández, es una fiel cristiana con más de 10 años de predicar la Palabra de Dios en el Hospital Monseñor Sanabria, de Puntarenas, por eso prácticamente todo el personal médico de este lugar la conoce.

Recuerda que dos años atrás, regresó de una oración en la iglesia local, donde el ambiente de “guerra” espiritual había sido muy duro. Al día siguiente, estando en la casa de su hermana, decidió ir a visitar una vecina y estando en la sala, cuando se iba a sentar en un mueble y se agachó un poco, un perro American Stanford que vivía donde dicha vecina, la atacó en forma furiosa en la cabeza, produciéndole una gran herida y hemorragia. La vecina quedó paralizada de temor y no pudo hacer nada.

“Lo extraño es que el perro siempre me saludaba cuando yo iba donde mi vecina, él me conocía de mucho tiempo atrás y  hasta le daba de comer, así que nunca pude entender porqué tanta furia en mi contra ese día. Interpreto que lo que me ocurrió fue como una represalia satánica, por cuanto  había estado reprendiendo al enemigo la noche anterior ”, afirma Amalia.

Comentó, que en el momento en que el perro se vino en su contra, sintió tanta fuerza en el animal, que en su mente solo se recordaba de la batalla de David contra Goliat, por eso apeló a la misericordia de Dios y a la sangre de Cristo, mientras peleaba con el perro, sin dejarse intimidar.

“Duré media hora luchando con el perro, él me insertó sus colmillos en mi cráneo, la sangre corría por todo lado, pero yo le quebré la nariz y un diente. Sabía que tenía que defenderme y me negaba a morir en esa pelea”, expresa doña Amalia.

Al final, el perro la soltó y para ese momento ya había llegado gente al lugar que la llevó al Hospital Monseñor Sanabria.

Así quedó el cráneo de doña Amalia, cuando llegó al Monseñor Sanabria.

“Cuando llegué al hospital, el médico que me atendió en emergencias, quien ya me conocía, me dijo ‘esto es muy serio, si ese Cristo que usted predica, la sana, yo lo recibo en mi corazón. Eso sería un verdadero milagro y le advierto que es imposible que usted vuelva a tener pelo. En mis 35 años de experiencia, cuando un perro hace esto, jamás a una persona le vuelve crecer el cabello ‘, pero ocurrió todo lo contrario”, testifica.

La foto de perfil muestra que el cabello creció en forma normal y en su cráneo no aparece ninguna marca.

Dice, que le aseguraron que le quedaría un hueco, como la joroba de un camello, pero su cráneo no tiene ninguna marca, su pelo creció en forma normal y no le quedó orificio alguno. Ahora a doña Amalia, en este hospital, la conocen como “Lázaro”.

Como testimonio, dice doña Amalia, no solo ese médico entrego su vida al Señor en ese hospital, sino lo hicieron seis en total.